martes, 20 de diciembre de 2011

Salvate Herbert

Marty McFly nos ha puesto en la encrucijada, cómo cambiar el pasado sin viajar en el tiempo, cómo hacer que la foto deje de borrarse de una vez por todas.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Sobre pésimos actores

Un brainstorming, una tormenta de ideas, o más bien una garúa finita, un rocío de esos que engripan y hacen que nuestras ideas salgan en forma de estornudo. Otras veces, lo climático y las ideas, toman caminos separados, tormentas eléctricas en el ambiente, pero un despejado clima cerebral, eso es lo que le agrada a Timmy, la tormenta y la idea por separado, mirar llover por la ventana. Probablemente lo que más deteste sean las tormentas eléctricas cerebrales, ahí lo que se le resfría es el alma, y los estornudos implotan dentro de su cuerpo, y los nudos en el estómago, bien atados, como esos nudos imposibles de las bolsas de pan a los que sólo se puede sortear, destrozando la bolsa, entonces la paciencia de solamente una persona podrá desatarlo, todo escrito en forma de un tráiler de una película que todavía no se ha filmado, por su parte Timmy sabe que es un pésimo actor, que solo puede actuar de Timmy, o de González, Timmy siempre hace de Timmy dice la crítica despiadada, y una voz, susurrando afirma, no siempre, a veces hace de González.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Para ir en contra de: Los optimistas, los documentalistas y los deportistas extremos

Cuando lo peor avecina trae consigo el, y bueno, hay que remarla, sin embargo lo veo tan impreciso, tan lejano, lejos de la solidez de una canoa, del movimiento coordinado de los dos remos, del preciso lugar de destino.
Cuando lo peor avecina debería traer consigo un, y bueno, hay que flotarla, en el mar tempestuoso, con los tiburones jaguares merodeando. a veces nadando perrito y otras con un flotador color pastel, flota flota que le dicen, mientras los aviones sobrevuelan, sin ningún rescatista, con alguna consigna fachistoide anunciada en altoparlantes, y los tiburones se sacian, momentáneamente, con los recuerdos del hombre flotante, que pronto ni siquiera recordará por qué está ahí. Todo mientras viajo de espaldas en el tren, con la sensación de estar en una montaña rusa plana, sin impulso, pero con la capacidad de hacer vomitar más que cualquier otra.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Timmy no es crítico, ni mucho menos, pero de vez en cuando...

Cuando a Timmy le leyeron ‘’Rita viaja al cosmos con Mariano’’ de Fabián Casas, instantáneamente recordó esos momentos en los que se suspende la justicia ordinaria, y el niño del opulento doble pilón de figuritas, que tiene el holograma del escudo de Nigeria repetido más de trescientas veces, debe rendirse ante la intransigencia del niño que apenas tiene para intercambiar la modesta cifra de doce figuritas entre las que se cuenta la última que le falta al niño opulento, al que le va a rechazar sistemáticamente todas las ofertas, dos por una, cinco por una, las que elijas, medio pilón, el pilón entero, los dos pilones, y el modesto niño alejándose, molesto por el olor a azufre que huele en el aire.
Ha sido una experiencia fantástica para Timmy, que gracias a ella, que desde que la ha conocido, ha recuperado la ansiedad, el anhelo, la convalecencia, del niño que escucha ese llamado a la aventura que es el rumor de la localización exacta de la figurita más difícil del mundo.

martes, 18 de octubre de 2011

Más mitología en el Roca

Timmy estaba sentado en un asiento cuadruple del tren, y es cierto que la pensaba, y es cierto que ocurrieron, llamémosle milagros, y es cierto, probablemente cierto, que los milagros hayan ocurrido de tanto pensarla, el caso del vendedor de revistas para colorear a Ben 10 que debió deshacerse de todas ellas tras notar que mientras daba su discurso y Timmy lo miraba, o ella lo miraba, ella que ocupaba la materia gris de Timmy, o acaso había coloreado la materia gris de Timmy también, tal como hizo con todas las revistas de Ben 10 que el vendedor incrédulo debió tirar, y así se sucedieron los milagros, sopas de letras y autodefinidos convertidos en poemas de Girondo, medias de tres pares por diez pesos que cobran vida como personajes de la Alicia de Svankmajer, para culminar con las Guías T transformadas en instructivos de cómo localizarla, con todos los colectivos que podrían arrimarlo, dejarlo, aunque sea a un par de cuadras de su alma.

viernes, 14 de octubre de 2011

El perfecto roedor de Herbert

Timmy inyecta roedores, compulsivamente, no solo dentro del laboratorio, sino también afuera, en las alcantarillas aledañas, se podría decir que es un tipo que le da (espesa droga, gelatinosa, dolorosa) a cualquier cosa que ande dando vueltas por ahí. Su objetivo es claro, encontrar la formula para que los roedores reaccionen a estimulos musicales y realicen acciones coordinadas tras la escucha, es a esto a lo que se refieren los libros de ciencia cuando se refieren al “el perfecto roedor de Herbert”, lo mejor que tiene hasta el momento es una lauchita, que ha reaccionado favorablemente a la droga y se asoma al sillón cada vez que Timmy hace sonar el disco de Neil Young con los equinos locos, y se encarga de pasar los canales de la televisión muteada al ritmo de lo que está sonando, da gusto ver a la lauchita dar saltitos, bailar Neil Young oscilando el movimiento de las patitas entre el Channel + y el Channel – cual niño nipón videojueguizado. De todas maneras Timmy no está ahora ni en el laboratorio, ni en la calle, está en la cocina, mirando fijamente a la esponja que está arriba del plato manchado con tuco, pero no es la esponja lo que mira Timmy, sino una diminuta burbuja que acaba de nacer sobre ella, y Timmy ve esa burbuja, que está ahí adherida al imantado bosque de la parte verde de la esponja, pero bien podría haber nacido en otra parte, del lado del arenoso desierto amarillo, y Timmy piensa en esa burbuja, y en otras, en las valientes que esforzadamente se zafan de la esponja y flotan indefinidamente por la cocina y morirán indefectiblemente en el techo, en una especie de suicidio humano invertido, de todas maneras, a las que más admira Timmy es a aquellas que no se escapan en cualquier momento, aquellas que esperan el momento adecuado, la ventana entreabierta, para escapar hacia un suicidio más prolongado, al aire libre, o quién te dice morir colisionadas con otra burbuja que un niño acaba de envíar soplando el nuevo juguete que su madre le acaba de comprar a un vendedor ambulante de la peatonal, mientras tanto el agua entra lentamente por debajo de la puerta de la cocina, en minutos el laboratorio estará inundado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cuando lo poético golpea la puerta de tu laboratorio

Timmy baja las persianas del laboratorio, en los últimos días estuvo durmiendo ahí, en una vieja colchoneta de su infancia que utilizaba antaño cada vez que se quería quedar a dormir un amigo, de alguna manera, extraña esas charlas en esas habitaciones llenas de posters, donde siempre había una palabra más para decir antes de dormir, hoy, solo lo acompaña el sonido de algún reactivo que está mutando, o el quejido de alguno de los animales que tiene enjaulados. Timmy se dispone para la siesta, entonces golpean la puerta, dos veces, Timmy se dispone a atender, si es un testigo de Jehová va a terminar adentro de alguna de mis jaulas, pero no, es un amigo de la infancia, que viene a charlar con él, a recordar otros amigos de la infancia, amigos de amigos de un conocido de un amigo de la infancia, el amigo de Timmy va a encender un cigarrillo, Timmy lo detiene, más por su amigo que por él mismo, a Timmy no le molestaría que todo explote, que uno de los philip de veinte haga estallar alguna de las tantas mezclas, sí querés puchito vamos al balcón, y ahí estaban, seguían hablando de amigos de la infancia, amigo de un amigo de un conocido de un alienígena, hasta que la verdad se revela cuando amigo de Timmy ve una anacrónica reposera amarilla que uno de esos vecinos que desarma la pelopincho en junio dejó tirada, la reposera parece confortable, es blanca y tiene rayas amarillas verticales, el amigo de Timmy la señala, ves Timmy, en aquella reposera amarilla, ahí podría estar yo, doce horas por día, fumando y pensando en ella.